
El pueblo indígena nasa del norte del Cauca celebrará entre los días 17 y 20 de agosto de 2016 el ritual sagrado del Saakhelu en el resguardo de Tacueyó, municipio de Toribío. Este ritual se realiza cada año en agradecimiento a los khasxw wxes (espíritus) para que haya armonía en la comunidad y para mantener el equilibrio con la madre tierra.



Cada año el ritual se hace en un resguardo distinto y cada comunidad lo prepara guiada por sus médicos tradicionales (The Wala). Se hace durante cuatro días y empieza con la armonización de los visitantes para que equilibren sus energías. Al siguiente día la comunidad se reúne para cortar el árbol que los The Walas seleccionaron un año antes y cultivaron espiritualmente para que al final, quede listo para la ceremonia. El árbol, de 25 metros de altura es llevado por cerca de 500 personas hasta su destino final. Después, la comunidad siembra el árbol en el lugar destinado. Allí los médicos hacen las ofrendas al sol, a la luna y a las semillas. Luego, se realizan diversas danzas alrededor del Saakhelu en las que participa toda la comunidad.

Cada danza tiene un significado distinto. Se danza para que no haya pereza ni envidia en toda la comunidad. También para que todo lo negativo que está afectando a la gente se aleje de los territorios. Para que los actores armados se vayan y para que la codicia no invada los corazones de la gente. Los participantes danzan para que puedan obtener buenas cosechas y para que sus semillas no sean atacadas por las plagas.
Este ritual se hace para compartir y fortalecer la cultura. También para que los conocimientos no se pierdan y exista por siempre el equilibrio en cada comunidad. El Saakhelu es una forma de pensamiento colectivo. Su objetivo principal es mantener a la comunidad unida, fuerte y con conciencia para superar las agresiones que se presentan en los territorios. Es la forma en la que el pueblo nasa siembra las semillas de su memoria para equilibrar y defender la vida.
El ritual mayor del Saakhelu

El ritual del Saakhelu es el más trascendental de la cultura Nasa, es una práctica milenaria que hace tributo a la Tierra como Madre agradeciendo por sus recursos y suelos, tierras fértiles donde se puede cosechar y practicar con un sentido médico- espiritual y místico; se percibe un ambiente de reflexión e intensificación y conexión con la vida cosmogónica. Los asistentes llevan semillas para que mediante el ritual se renueven.
Este momento espiritual convoca a niños, niñas, jóvenes, adultos y ancianos indígenas o no, para que se concentren en saludar a los espíritus que habitan, según su creencia, en el Mundo de Abajo (Seno de la Madre Tierra) y el Mundo de Arriba (Casa del Sol y la Luna) y que durante tres días visitan el espacio geográfico y cosmológico para brindar fuerza y orientación a la población que converja. Las actividades como la danza con grupos musicales propios, picar carne al son del tambor y ejercer trabajo en conjunto son lo que les permite, según ellos, conservar las raíces culturales Nasa.