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Viernes, 9 de octubre de 2026

Las esperanzas del pueblo caucano no admiten más frustraciones

Las esperanzas del pueblo caucano no admiten más frustraciones
Las esperanzas del pueblo caucano no admiten más frustraciones
Fotografía: David Luna – Gerente Proclama del Cauca y Valle

Las esperanzas del pueblo caucano no admiten más frustraciones

Alfonso J Luna Geller

En el Cauca, una de las entidades territoriales con mayor índice de violencia en la nación, los administradores de lo público y dirigentes de todos los sectores reiteran permanentes llamados al cese de la violencia e imploran rutas de paz para superar crisis humanitarias.

Piden implementación de acuerdos y políticas públicas que permitan el desarrollo sostenible y la reconciliación en la región, la gestión eficaz de las organizaciones de derechos humanos y el acompañamiento de organismos internacionales como la ONU, la Defensoría del Pueblo y la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la Organización de los Estados Americanos (MAPP/OEA) en Colombia.

Aun así, sigue imperando la violencia; es decir, no bastan los comunicados de rechazo, ni llamados a evitar las confrontaciones armadas, ni la simple solidaridad con las familias víctimas.

Y el Gobierno Petro, que en su elección significó una esperanza en este departamento, aún no ha abordado la dinámica que se espera, a pesar de que la dirigencia sabe que el control de la región lo ejerce es la criminalidad de todos los colores que integra la cadena del narcotráfico y otros factores netamente económicos. Hace rato se acabó por acá la controversia ideológica armada.

El miércoles 3 de mayo, por ejemplo, en zona fronteriza de los municipios de Caldono y Jambaló, fue asesinado Jhon William Vargas Peña, un joven indígena que quedó en medio del fuego cruzado entre la Jaime Martínez, de las disidencias del FARC y el ELN. Los intensos combates también afectaron a los 39 alumnos de secundaria de la Institución Educativa Bachillerato Técnico Agrícola de Jambaló, que tuvieron que esconderse en sus aulas toda la noche ante la imposibilidad de volver a sus casas.

Al día siguiente, en horas de la tarde del jueves 4 de mayo, en la vereda Muchilanga, en límites de los municipios de Caloto y Guachené, también norte del departamento del Cauca, donde estaban presentes unos integrantes del Consejo Comunitario Brisas del Río Palo y trabajadores del Ingenio La Cabaña, desconocidos que se movilizaban en una motocicleta, asesinaron a José Edgar Méndez Molina, firmante del acuerdo de paz y dejaron a cuatro personas más heridas.

Méndez Molina, quien hizo parte del ETCR Dagoberto Ortiz de Monterredondo en Miranda, era escolta asignado al colectivo Cooperativa Multiactiva de Ecomun. Con su asesinato, se convirtió en el #359 firmante asesinado desde el acuerdo de paz, y en el #11 en lo que va de este 2023.

Algunos testimonios indican que, al parecer, los hechos se presentaron en medio de una disputa entre un grupo de indígenas y la comunidad afrodescendiente. Asuntos de tierras y cultivos.

Pero el panorama se hace más trágico cuando tenemos que registrar que ése mismo día, el 4 de abril, algunos habitantes de Guachené, Cauca, denunciaron que varias familias estaban confinadas en sus hogares debido al accionar de las pandillas que delinquen en las veredas 5 y 6 y El Guabal.

Uno de los habitantes de la población ante los micrófonos de Caracol Radio alertó: “Hemos tenido en un solo día tres homicidios. Han venido a hostigarnos, hemos frustrado homicidios. La comunidad está guardada”.

Ante estas lamentables condiciones, la vicepresidenta de la República, Francia Elena Márquez Mina, convocó, el pasado viernes en el municipio de Suárez, a una reunión extraordinaria a los 13 alcaldes de los municipios que integran la región Norte del Cauca, donde también se hicieron presentes el ministro de Defensa, Iván Velásquez Gómez; el ministro de Cultura, Jorge Ignacio Zorro Sánchez; el viceministro de creatividad, Esteban Zabala Ramírez; la directora de Prosperidad Social, Cielo Rusinque Urrego; la consejera para la Juventud, Gabriela Posso Restrepo, además de representantes del Ministerio del Interior, Ministerio de Educación, Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones, FondoPaz, ICBF, OACP, y de la Gobernación del Cauca, quienes analizaron la situación que padece la región y establecieron estrategias que pretenden controlar la violencia que la azota.

Por otra parte, la Oficina del Alto Comisionado para la Paz hizo un llamado este sábado a los grupos armados ilegales y a la Fuerza Pública evitar las confrontaciones armadas en las veredas del norte del Cauca donde se pueda afectar la vida de la población civil.

La comunicación oficial señala que “las comunidades han advertido la inminencia de confrontaciones armadas que representan un riesgo grave para la población civil de la zona. Hacemos un llamado urgente a los grupos armados que operan en la región y también a la fuerza pública para que respeten el DIH y se abstengan de entrar en confrontación o realizar acciones ofensivas en veredas y caseríos donde se ponga en riesgo la vida, la integridad y los bienes materiales de la población civil”.

Esta situación se presenta apenas una semana después de que se realizara en Caldono una minga humanitaria con la asistencia de más de 5.000 indígenas, campesinos y afros de todo el suroccidente del país que exigieron al Gobierno Petro y a los grupos armados ilegales participación en los diálogos con las guerrillas y el cese de las confrontaciones.

Este es el comunicado oficial:

En estas circunstancias, el pueblo caucano sigue con esperanzas, pero exigiendo el cumplimiento de su reivindicación proyectada tanto en el Plan Nacional de Desarrollo, como en los compromisos adquiridos por el Alto Comisionado para la Paz:

Las esperanzas del pueblo caucano no admiten más frustraciones…

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