Seguridad en el Cauca: Un desafío que exige compromiso nacional y territorial

Seguridad en el Cauca: Un desafío que exige compromiso nacional y territorial.
Octavio Guzmán – Gobernador del Cauca.
La seguridad en el Cauca es, sin duda, uno de los temas más urgentes y complejos que enfrenta nuestra región. Durante décadas, hemos sido testigos de un conflicto que se ha transformado con el tiempo, mutando en dinámicas criminales cada vez más sofisticadas, alimentadas por economías ilegales y la fragilidad de las instituciones en ciertos territorios. Como gobernador del Cauca, tengo la obligación de abordar esta problemática con responsabilidad, firmeza y una visión clara de cómo podemos construir soluciones reales intergeneracionales.
En Colombia, los gobernadores desempeñamos un papel clave en la seguridad y el orden público, aunque no tenemos mando directo sobre la fuerza pública. Como jefes de policía en los departamentos, somos responsables de coordinar estrategias de seguridad con la Policía Nacional y el Ejército, articulando esfuerzos con alcaldes y el Gobierno Nacional. A través del Plan Integral de Seguridad y Convivencia Ciudadana (PISCC), implementamos políticas de prevención del delito, fortaleciendo la justicia y definiendo acciones para proteger a las comunidades más vulnerables. Además, en los Consejos de Seguridad, analizamos los principales riesgos y definimos acciones concretas para enfrentar la amenaza de los distintos grupos armados, la violencia y fenómenos como el narcotráfico y la extorsión.
En un ejercicio estadístico, podemos señalar que en lo corrido del 2025, en el Cauca hemos logrado una reducción sistemática en todos los indicadores relacionados con hechos delictivos: homicidios 14.5%, extorsión 33.4%, hurto a personas 17.7%, hurto a automotores 43.75% y hurto a motocicletas 8.8%. Sin embargo, la seguridad en nuestro departamento ha evolucionado y hoy enfrentamos desafíos aún más graves, que no se asocian únicamente a la situación de conflicto o a los hechos delictivos relacionados con la seguridad ciudadana.
Ejemplo de esto, lo que ocurre con la vía panamericana y los avances de su doble calzada. Ésta es una arteria vital para el comercio y la conectividad de la región, pero se ha convertido en un espacio de riesgo, de confrontación y de control, no solo por los constantes bloqueos, sino por los casos de retenes ilegales, secuestros y delitos que en ocasiones alteran el orden público y afectan el normal funcionamiento de nuestro corredor vial, nuestra economía, además de incrementar la inevitable percepción de inseguridad, miedo, zozobra y disminuir la seguridad inversionista.
Ante esta situación, estamos trabajando para fortalecer las capacidades de respuesta de nuestra fuerza pública en esta importante vía, con una presencia mucho más permanente y estratégica que nos devuelva la tranquilidad para garantizar la seguridad y la libre movilidad, y nos permita recuperar seguridad inversionista para mejorar nuestra competitividad y explotar sosteniblemente todo nuestro potencial turístico, biodiverso y productivo.

Por otra parte, los grupos armados en todas sus expresiones, han actualizado sus estrategias y están utilizando tecnología avanzada en sus operaciones. Uno de los mayores desafíos ha sido el uso de ataques con drones, una táctica violatoria incluso del Derecho Internacional Humanitario y que pone en riesgo a nuestras autoridades y a la población civil. Por ello, hemos adquirido el equipamiento necesario para contrarrestar estas amenazas con sistemas de defensa antidrones, y los resultados operacionales hasta el momento arrojan cifras positivas, pues se ha logrado evitar al menos 23 ataques y hemos mejorado la capacidad de respuesta de nuestra fuerza pública en esta materia, en al menos un 90%.
Sabemos que la seguridad no solo se debe centrar en las zonas de conflicto, sino también en la protección de aquellas regiones que aún no han sido alcanzadas por la violencia y la confrontación armada. Ejemplo de ello, la seguridad en Popayán, la ciudad donde vive la mayor población del departamento. En las últimas semanas, nuestra capital ha sido blanco de al menos tres ataques con artefactos explosivos, que evidencia su vulnerabilidad, y nos obliga a fortalecer en armonía con las autoridades locales, las acciones estratégicas de seguridad ciudadana, con acciones como la implementación de una cúpula aérea de protección que permita anticipar y responder a cualquier amenaza contra la capital. Si no consolidamos estrategias para anticiparnos a los delitos, a las amenazas y a los posibles ataques de los grupos armados, será derrotada la legitimidad y la autoridad institucional en cada territorio.
Desde la Gobernación del Cauca, hemos trabajado bajo un enfoque integral que reconoce que la seguridad se resuelve con incremento del pie de fuerza, pero también de la inversión social efectiva, la generación de oportunidades económicas y el fortalecimiento del tejido comunitario. En este sentido, estamos implementado iniciativas como los dinamizadores de paz y convivencia en los territorios, con el objetivo de fortalecer los empoderamientos pacifistas y consolidar procesos comunitarios de tramitación pacífica de las diferencias; estamos haciendo realidad la adquisición del predio donde se dará origen a la nueva infraestructura para el distrito de Policía en Santander de Quilichao, mejorando la presencia en territorio con el incremento de más hombres y mujeres policías en la región.
Además en cuanto al fortalecimiento de la seguridad ciudadana, hemos hecho una importante gestión para incrementar el número de cámaras de seguridad en al menos 14 municipios en la fase I del proyecto. Este será el piloto para dar origen a un gran sistema de video Wall, que permita mayor vigilancia y control, con cámaras PTZ (Panoramic, Tilt, Zoom) multisensorial de vigilancia, cámaras fijas y cámaras de reconocimiento de placas vehiculares, con un centro de monitoreo equipado con un sistema de visualización, estaciones de trabajo para operadores y otras tecnologías de última generación.
Sin embargo, y a pesar de nuestros esfuerzos, el contexto de seguridad en el Cauca sigue siendo crítico. Las estructuras criminales continúan expandiéndose, las disidencias de grupos armados se han fortalecido y el narcotráfico sigue siendo el combustible de la violencia. Es evidente que esta problemática no puede ser enfrentada únicamente desde el nivel departamental; requiere una respuesta contundente del Gobierno Nacional.
El departamento necesita con urgencia, una estrategia de seguridad diferenciada, adaptada a nuestra realidad territorial y social. No podemos seguir aplicando las mismas recetas que han fracasado en el pasado. El Gobierno Nacional debe comprender que la seguridad en nuestra región no se soluciona sólo con más operativos militares, sino con una política integral que combine acción armada con inversión social efectiva y procesos de pacificación territorial con actores comunitarios. que permitan desescalar los escenarios de conflicto y violencia, y de manera conjunta involucren sectores sociales, económicos, y religiosos, para llenar los vacíos de poder institucional y de legitimidad en los territorios, en síntesis generar oportunidades que nos permitan arrebatar de los brazos de guerra y la violencia a las próximas generaciones, vulnerables desde siempre.
Desde la Gobernación del Cauca, seguiremos trabajando con determinación para mejorar la seguridad y el bienestar de nuestros ciudadanos. Pero hacemos un llamado claro al Gobierno Nacional: es hora de asumir con decisión el reto de la seguridad en el Cauca. Necesitamos un compromiso real, con soluciones de largo plazo, con enfoque territorial y con la participación activa de nuestras comunidades. Solo así podremos sentar las bases de un Cauca en paz, con oportunidades y con seguridad para todos y todas.
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